Más de un centenar de estudiantes de la UPM trabajarán sobre los retos reales del desarrollo rural soriano

La ETSIAAB y la asociación Tierras Sorianas del Cid abren, dentro de los Retos EELISA, un curso de trabajo conjunto sobre agua, instalaciones compartidas, regadío y evaluación de las políticas de desarrollo rural

La Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) de la Universidad Politécnica de Madrid acogió el pasado lunes 21 de septiembre una jornada de trabajo con la asociación Tierras Sorianas del Cid, grupo de acción local que gestiona el programa LEADER en 32 municipios de las zonas centro y oeste de la provincia de Soria, entre los que se encuentran los municipios de la ribera soriana del Duero . Más de un centenar de estudiantes de distintas titulaciones participaron en una sesión donde cuatro problemas concretos del territorio se convirtieron en encargos académicos.

La actividad forma parte de los Retos EELISA 2026-27, la iniciativa de la Universidad Europea de Ingeniería que financia y vertebra esta línea de trabajo y que propone que el alumnado aprenda resolviendo problemas planteados por agentes sociales reales. Bajo ese paraguas, la jornada del lunes fue el punto de partida de un curso de trabajo que terminará con propuestas técnicas entregadas al propio territorio que las ha formulado.

Antes del inicio de la sesión, los representantes del grupo de acción local fueron recibidos por José Luis Yagüe, secretario académico de la Escuela, y mantuvieron una reunión con el director de la ETSIAAB, José Manuel Palacios, en la que se abordó el papel de los grupos de acción local como motor de desarrollo en los territorios poco poblados.

La relación entre ambas instituciones no empieza aquí. Tierras Sorianas del Cid ha acogido ya distintos trabajos fin de grado y fin de máster de estudiantes de la Escuela y es el principal destino del programa Campus Rural para el alumnado de la ETSIAAB, lo que ha convertido a la comarca en un laboratorio de aprendizaje difícil de replicar dentro de un aula. A la jornada asistió también José María Díaz-Puente, catedrático de la UPM especializado en planificación y evaluación de políticas de desarrollo rural, que coordina una de las asignaturas implicadas en el reto.

Del territorio a los retos
La jornada arrancó a las 12:30 con la bienvenida de José Luis Yagüe, profesor promotor del proyecto, que presentó el sentido del reto y el trabajo que los estudiantes desarrollarán a lo largo del curso. A continuación, José Antonio Gonzalo, miembro de la Junta Directiva de Tierras del Cid, situó la comarca desde una mirada geográfica, histórica y social, y explicó cómo el modelo la despoblación, la geología y la estructura agraria han ido modelando el territorio.

Después tomó la palabra Javier Martín, gerente de Tierras Sorianas del Cid, que repasó la trayectoria del grupo a lo largo de sus 30 años de vida, sus principales logros y las líneas de la estrategia de desarrollo local actualmente vigente. Ese marco es el que deberán manejar los estudiantes, porque sus propuestas tendrán que encajar en las líneas de trabajo con las que la comarca ya opera.

Cuatro retos sobre la mesa
Agua de consumo, nitratos y depuración. El primer reto puso el foco en la presencia de nitritos y nitratos en el agua destinada al consumo humano, un problema acumulado durante décadas de actividad agraria que hoy obliga a instalar sistemas de desnitrificación en varias localidades. A ello se suma la falta de depuración en los núcleos más pequeños, donde muchas veces solo existen soluciones muy básicas. El encargo para el alumnado es buscar sistemas de bajo coste, bajo consumo y mantenimiento sencillo, con los filtros verdes y otras soluciones basadas en la naturaleza como posible camino. Lo trabajarán los alumnos de Proyectos de Ingeniería del Grado en Ingeniería en Tecnologías Ambientales, de la ETSI de Montes, Forestal y del Medio Natural.

Instalaciones industriales de uso compartido. El segundo reto partió de una barrera conocida por cualquiera que haya intentado emprender en el medio rural: la inversión inicial en instalaciones. Tras la pausa para comer, Rafael Martínez presentó la experiencia del Obrador Colaborativo de El Royo, un municipio de la zona norte de la provincia de Soria, fuera del ámbito de Tierras del Cid, pero con el que mantienen líneas de colaboración. El espacio que dirige Rafael Martínez que permite a pequeños productores elaborar sin asumir esa inversión, y explicó cómo nació, cómo funciona y qué dificultades ha encontrado por el camino. Queda en manos de los alumnos de Proyectos del Grado en Ingeniería Alimentaria.

Modernización del regadío. El tercer reto abordó la transformación en regadío y sus consecuencias. La experiencia de la Comunidad de Regantes de Olmillos muestra las dos caras del proceso: la llegada de empresas hortofrutícolas de gran dimensión y la movilidad laboral asociada a las campañas conviven con el hecho de que parte de las fincas acaba arrendada a esas mismas empresas, más allá del objetivo inicial de que fueran los propios agricultores quienes modernizaran y dieran valor a su producción. Con una nueva zona a punto de incorporarse, la pregunta que queda sobre la mesa es qué modelo productivo conviene al territorio. Lo abordarán los alumnos de Proyectos del Grado en Ingeniería Agrícola.

Cuadro de mandos para la gestión del desarrollo. El último reto, trabajado con el alumnado de máster, planteó cómo medir lo que hace un grupo de acción local. Junto a los indicadores de ejecución y a los socioeconómicos aparece una tercera dimensión más difícil de capturar: la percepción del territorio y la experiencia de quienes lo habitan o pasan por él. El encargo es diseñar una herramienta que permita seguir la evolución del programa y de la comarca sin reducirlo todo a lo ejecutado. Se encargan de él los alumnos de la asignatura Desarrollo Humano y Reto Demográfico, del Máster en Planificación de Proyectos de Desarrollo Rural y Gestión Sostenible.

Campus Rural, la experiencia contada por quienes la han vivido
Entre los retos se abrió un espacio para el testimonio de Amanda Rodríguez y Silvia de Pablo, estudiantes de la ETSIAAB que han participado en el programa Campus Rural durante el curso 25/26. Ambas contaron cómo llegaron al programa, qué hicieron sobre el terreno y, sobre todo, cómo cambió su idea del medio rural después de convivir y trabajar con la población local. Su intervención sirvió también para enlazar con el reto de los indicadores, porque lo que ellas describieron es exactamente esa dimensión que no aparece en las cifras de ejecución.

El siguiente paso: pisar el territorio
La jornada no cierra el proceso. Está previsto un viaje de trabajo a la comarca para que los estudiantes conozcan los lugares de los que han oído hablar, visiten las iniciativas presentadas y hablen directamente con quienes las sostienen. La idea de fondo de los Retos EELISA es precisamente esa: que los proyectos académicos salgan del aula con una utilidad real para el territorio que los ha encargado.

24 de septiembre de 2026
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