El borde superior del páramo o línea de rocas que constituyen el cinturón rocoso de la sierra de Cabrejas constituye el límite natural que separa la zona norte de la provincia, con suelos de naturaleza silícea, tapizados por bosques de roble rebollo (Quercus pyrenaica) y pinares de pino albar de carácter centroeuropeo (Pinus sylvestris), de la zona sur de la provincia, con suelos de naturaleza caliza y vegetación de carácter mediterráneo integrada por sabinares, encinares o quejigares. Tomando como base esta consideración, junto a las ideas desarrolladas en los apartados anteriores, podemos dar a continuación una idea general de la disposición de la vegetación en el LIC Sierra de Cabrejas:
Entre la carretera N-234 y los cortados de la sierra de Cabrejas orientados al norte se dan condiciones locales de humedad óptimas para el desarrollo de quejigares y robledales de carácter centroeuropeo; las grietas y repisas de los cortados calizos umbríos de la sierra de Cabrejas son el hábitat de varias especies vegetales de alto interés biogeográfico, propias de zonas elevadas de montaña, además de ser el área de nidificación de unas cuantas aves de alto valor ecológico tales como el águila real, alimoche, búho real, buitre leonado y halcón peregrino; hacia el sur el sabinar empieza a hacer acto de presencia en la laderas al norte de la sierra, aunque el sabinar tipo descrito en apartados anteriores se da donde el clima continental se manifiesta más riguroso, en los páramos superiores de la sierra, donde ha permanecido esta formación vegetal en equilibrio con el tradicional pastoreo del ganado ovino. A medida que se pierde altitud hacia la cuenca del río Abión el clima es más benigno y la sabina pierde representatividad a favor del encinar y quejidar.