Es una especie con unas cualidades organolépticas sobresalientes. La madera de sabina se encuentra presente a la vista en vigas y estructuras en la mayoría de construcciones tradicionales para guardar el ganado (conocidas como las majadas, tainas o tenadas) que salpican el paisaje abierto del sabinar. También es común su utilización desde hace siglos en estructuras de construcciones dentro de núcleos urbanos tal y como podemos ver en los pueblos que participan del sabinar, destacando en este aspecto el carismático pueblo de Calatañazor.
Además de su utilidad constructiva, al ser un árbol muy resistente a la pudrición y al ataque de insectos, ha sido empleado con frecuencia en fabricación de muebles. Su madera con un agradable olor característico que mantiene durante toda su vida es un medio eficaz contra el ataque de la polilla.
Aunque no es necesario tener un mueble de sabina para experimentar esta sensación olorosa; la fragancia de su madera fluye en el ambiente en días de lluvia.