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VÍDEOS

Fauna

Para empezar, diremos que en las Tierras del Cid se encuentra la mayor colonia de buitres leonados de Soria. En el Cañón del Río Lobos anida un centenar de parejas de estas aves, que concentran en otro desfiladero de la zona, el de Caracena, la segunda comunidad más importante de la geografía provincial. Allí, donde también es posible ver liebres, conejos y algún zorro, las grandes rapaces comparten cielo y paisaje estepario con cernícalos, halcones, águilas reales, búhos y alimoches.

El abanto -que así se le llama por los alrededores al buitre común-, experimenta desde hace unos años un espectacular incremento poblacional, y sobrevuela con insistencia los cielos de buen parte de la zona, en especial los de Muriel de la Fuente y Calatañazor.

Por otra parte, el desfiladero del Cañón del Río Lobos da además cobijo a una importante riqueza faunística, habitante de los tres elementos. Aire, agua y tierra de la hermosa garganta acogen a una numerosa y variada comunidad de aves, mamíferos, reptiles, peces y anfibios, valor que en 1985 contribuyó poderosamente a su declaración como Parque Natural.

Dos años más tarde, y gracias a su importante función como refugio de más de un centenar de aves nidificantes, fue declarado Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA). Paredes, repisas y oquedades del Cañón acogen a rapaces protegidas como el águila real, calzada y culebrera, así como a halcones peregrinos, azores, cernícalos y nocturnas como el búho real y chico, la lechuza, el cárabo, el autillo y el mochuelo. Otras aves especializadas que viven en el Parque son la garza real, del medio acuático; alondra común, del estepario; picogordo, del bosque y, en los cantiles, alimoches y chovas piquirrojas.

Abajo, en esta herida profunda y bella que el río cincela, los mamíferos encuentran su representación en corzos, jabalíes, conejos, ardillas, liebres, zorros, garduñas, comadrejas, tejones, nutrias y murciélagos, mientras que la importante población de anfibios, reptiles y peces, se desliza entre los espliegos y los nenúfares del Lobos. Ranas, lagartijas, culebras, víboras hocicudas, truchas y barbos vienen a completar este breve resumen de la vasta fauna que habita el Parque.

Por su parte, los sabinares de la zona, y en especial la Reserva Natural de Calatañazor, dan alimento y cobijo a un gran número de animales. Así, el valor ecológico de este árbol terciario que coloniza suelos pobres y hace de vegetación de transición para otras especies, se incrementa gracias a sus bayas, que nutren a cuervos, urracas, zorzales y otros pájaros, constituyendo un bosque invernal muy interesante para los aficionados a la ornitología.

En La Fuentona, el último vértice de este triángulo privilegiado de Espacios Naturales protegidos, vuelan y anidan los buitres leonados y otras rapaces. La bella poza kárstica sale a la luz para dar a la superficie a un río cristalino y fama truchera: es el Abión, declarado como el Ucero Coto Nacional de Pesca por la riqueza de sus aguas.

Sirva este apunte rápido y resumido como botón de muestra de la comunidad animal que recorre las Tierras del Cid. Mapa poco poblado por el hombre, la fauna no se reduce a los espacios naturales declarados, proliferando las especies por toda la comarca intacta. Abubillas, picarazas, collalbas, cigüeñas, milanos, verderones, pardillos, topos, erizos... y un largo etcétera en el que sobresale la escasísima Alondra de Dupont, dan vida, por aire, agua o tierra, a bosques, prados, cañones, páramos y tierras de cultivo de esta esquina virgen al oeste de Soria.