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VÍDEOS

Naturaleza y Rutas

Al referirnos a las Tierras del Cid, podríamos hablar de cañones y de páramos, de tierras de labor, de viñedos, de bosques densos. Podríamos, también, explicar caminos y horizontes infinitos, suelos húmedos, paisajes rojos que parecen arder cuando cae la tarde, una Ribera suave por donde suena el Duero... Podríamos además describir veranos cálidos y brillantes a orillas de los ríos “gélidos”, soles invernales de nitidez casi ofensiva, primaveras de olores intensos a albares y amapolas, otoños rojos de viña y dorados de alamedas... Y sería cierto. Y aún habría más.

Porque la tierra que contamos es mixta y diversa, hecha como a retazos, caprichosa en su estética que cambia en el espacio y el tiempo de las estaciones. Es geografía de tránsito, múltiple, distinta, heterogénea hasta la entraña.

En ella, que el viajero habrá de descubrir con la avidez lenta de los lugares que sorprenden suavemente, tres espacios naturales incluidos en la Red de Espacios Naturales (REN) de la Junta de Castilla y León, forman un triángulo de privilegio: el Parque Natural del Cañón del Río Lobos, la Reserva Natural del Sabinar de Calatañazor y el Monumento Natural de La Fuentona.

PARQUE NATURAL DEL CAÑÓN DEL RÍO LOBOS

Entre Burgos y Soria, el río Lobos talla una hermosa garganta de unos 25 kilómetros de largo. Sabinas albares, encinas, quejigos, coníferas y vegetación de ribera lo acompañan en su recorrido calizo, que desde 1985 cuenta con el título de Parque Natural. Declarado asimismo Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) y propuesto en 1998 Lugar de Interés Comunitario (LIC) dentro de la Red NATURA 2000, acoge a un centenar de parejas de buitres leonados, que sobrevuelan los cielos del cañón junto a águilas reales, perdiceras y culebreras, halcones, azores, cernícalos, búhos reales y chicos, lechuzas... Abajo, en esta herida profunda y bella que el río cincela, corzos, jabalíes, conejos, ardillas, liebres y reptiles recorren la tierra.

La magnífica obra geológica es fruto de un escultor constante. El Lobos, que hace de pequeño Guadiana en el suelo calizo, se oculta subterráneo en algunos tramos, para volver a ver la luz entre nenúfares, anátidas, anfibios y martines pescadores. Las perfectas formaciones kársticas, resultado del agua y el tiempo, llenan el desfiladero de cavidades -toda la zona es destino de espeleólogos en busca de simas y grutas-, entre las que se encuentra la Galiana, que cuenta con visitas guiadas por su vientre de estalactita.

El acceso al Cañón se puede hacer por varios puntos, si bien lo más usual es salir desde el bello Ucero, donde un Centro de Interpretación situado en una antigua piscifactoría a la salida del pueblo ofrece una amplia información sobre la flora, la fauna y la geología de la garganta milenaria.

Y ya en el Parque, enclavada en la parte más ancha del desfiladero y enfrentada a la boca de una gruta, San Bartolomé se envuelve en misterio y mística. Rodeada de farallones, aristas y ventanas, la ermita templaria del siglo XII desprende un magnetismo poderoso. En ella se respiran con intensidad las cosas del cielo y de la tierra. Lleno de simbolismos y coincidencias geográficas, el templo que los monjes guerreros edificaron en este lugar agreste y sin aparente valor estratégico, ha atraído desde siempre la atención de estudiosos, curiosos e interesados por el esoterismo. Cuentan que la Orden del Temple la edificó sobre una abadía anterior: dicen que era un lugar equidistante a los cabos de Creus y Finisterre, los dos puntos más extremos de la geografía peninsular.

Aula-Centro de Interpretación de la Naturaleza.
Antigua Piscifactoría de Ucero en la entrada de la Parque.
975 363 564. Abierto del 15 de marzo al 15 de diciembre.


RESERVA NATURAL DEL SABINAR DE CALATAÑAZOR

En medio de las piezas de labor, el Sabinar de Calatañazor deja ver en la carretera que une las localidades de Calatañazor y Muriel de la Fuente un bosque centenario. Son sabinas albares o jabinos, inquilinos constantes de los suelos cidianos, que crecen inexorables en los bosques de Ucero, Recuerda, Rioseco, Nafría, Villaciervos o Castillejo. Pero entre todos ellos, masas de un árbol que ofrece en toda la provincia una de sus mejores representaciones, se alzan por derecho propio los llanos de Calatañazor. Reserva Natural y uno de los conjuntos de sabinas albares mejor conservados del planeta, el bosque vigila la hermosa villa medieval desde su terquedad lenta.

Las sabinas tienen piel de animal antiguo, un eco prehistórico en su condición de reliquia del Terciario. Con vocación de comodines de transición, habitan suelos pobres a más de mil metros sobre el nivel del mar, difíciles de ser colonizados por otras especies menos duras. De no ser por ellas, longevos ejemplares que alcanzan los catorce metros de altura y más de cinco de diámetro, estos espacios no podrían buscar en ninguna otra cubierta vegetal el remedio a las erosiones. Su valor ecológico se incrementa además gracias a sus bayas, que alimentan a cuervos, urracas, zorzales y otros pájaros, constituyendo un bosque invernal muy interesante para los aficionados a la ornitología.

En Soria son los habitantes de más de cuarenta mil hectáreas. Entre ellas, las Tierras del Cid concentran los mejores bosques de este árbol que se revela como la constancia más sólida de una comarca que -insistimos- parece estar hecha de retales diversos y calidoscópicos. Su madera, resistente y aromática -no en vano son Juníperus apellidadas thurifera, que significa portadora de incienso-, ha dejado en la arquitectura popular sus bellas vigas nudosas, diseminadas por las construcciones de los pueblos de la zona.

MONUMENTO NATURAL DE LA FUENTONA

Cerca de Muriel de La Fuente, más allá del sabinar denso de la Dehesa Carrillo, una bella surgencia deja el mundo subterráneo para formar sin previo aviso uno de los parajes más visitados de Soria. Es La Fuentona, la laguna sugerente donde viene a nacer el truchero Abión, el Monumento Natural donde refracta la luz, un Ojo de Mar de aguas gélidas y cristalinas, donde los amantes del espeleo-buceo buscan caminos junto a hilos de colores. Para llegar a ella, una pista parte desde el puente de la carretera a la piscifactoría y después se convierte en senda de ribera y sabina. Al final, y como por sorpresa en medio de este paisaje duro e imprevisible, la poza en forma de embudo mana su hermosura kárstica. Una cascada cerca del camino suma sus sonidos líquidos a los de alondras, mirlos y terreras. Una acústica subterránea circula bajo la tierra, surcada de manantiales en red. La Fuentona es uno de ellos, que quiso ver la luz y hacerse río.
Nota: En la actualidad, y dentro del Programa Parques Naturales de la Junta de Castilla y León, se encuentra en proceso de rehabilitación el Palacio de Santa Coloma, en Muriel de la Fuente. Con partida de nacimiento del XVI, esta interesante construcción se convertirá en un Centro de Visitantes, que servirá de introducción y vestíbulo a los Espacios Naturales del Sabinar de Calatañazor y La Fuentona.

CAÑÓN DEL CARACENA

Un desfiladero agreste y bellísimo une los pueblos de Tarancueña y Caracena. En este cañón, de poco más de siete kilómetros de largo, habita la segunda población más importante de buitre leonado de la provincia -después del Cañón del Río Lobos-, que comparte cielo y paisaje estepario con cernícalos, halcones, águilas reales, búhos y alimoches. En el paraje de los Tolmos, en una marcada curva del río, se encuentran los restos de un asentamiento de la Edad del Bronce, cerca del seductor y patrimonial pueblo de Caracena.

RIBERA DEL DUERO

Eje de las Tierras del Cid, el río peina rayas jugosas en la comarca ribereña. En ella, verde de alameda y fértil de vega, un bautismo de agua y vino se cuela por los pueblos, mientras las bodegas asoman levemente entre los viñedos de Denominación de Origen. Es el padre Duero, que surca la comarca para fecundar y pintar la tierra.

SENDERO IBÉRICO SORIANO (GR 86)

El Sendero Ibérico Soriano (GR 86) señaliza más de quinientos kilómetros de vías, caminos de herradura, calzadas romanas, pistas... de toda la provincia de Soria que, divididos en 36 etapas (22 principales y varias derivaciones), van desde media docena de kilómetros a una veintena. Diseñado para excursionistas de todas las edades en mediana forma, propone una sugerente forma de conocer el Sistema Ibérico Soriano y las estribaciones del Central, ofreciendo al viajero la posibilidad de descubrir rincones inaccesibles de otro modo.

SENDEROS DE TIERMES

En los confines de la Sierra de Pela, ocho senderos de Pequeño Recorrido (PR) señalizan etapas cortas de 2 a 3h 40' de duración y de una decena a dieciséis kilómetros y medio de longitud. Se trata de los Senderos de Tiermes, una red de itinerarios que, bien cerrados en sí mismos o conectando dos puntos diferentes, brindan la posibilidad de recorrer a pie o en bicicleta de montaña el entorno del yacimiento celtíbero-romano. Surcada por restos de vías antiguas como pocos lugares, los PR de la fascinante comarca coinciden en algunos tramos con rutas indígenas, calzadas romanas y vías pecuarias, que atraviesan bosques de rebollos, quejigos, manchas de álamos temblones y omnipresentes sabinas.

RUTA DE LAS SABINAS

Un sendero de Pequeño Recorrido (PR) enlaza el privilegiado triángulo que forman el Cañón del Río Lobos, La Fuentona y el Sabinar de Calatañazor (Dehesa de Carrillo), así como el Conjunto Histórico-Artístico de la villa medieval de Calatañazor. Es la Ruta de las Sabinas, itinerario señalizado con franjas blancas y amarillas que guiarán al caminante a través de densas masas de sabina albar. La ruta, de 21,5 kilómetros de longitud, parte de Ucero, junto al Cañón del Río Lobos, para desembocar en Muriel de la Fuente y la laguna de La Fuentona. El PR, que a la altura de Vallejo Perdices tiene un desvío de ocho kilómetros para llegar hasta Calatañazor, se interna por una comarca de transición, en la que también crecen rebollos, quejigos, pinos silvestres y negrales. Asimismo, el caminante podrá contemplar la única mancha de boj existente en toda la provincia: el Cañón de Boj, que forma un pequeño fragmento aislado en el límite oeste de su área de distribución Ibérica.

Por otra parte, en el pueblo de Aldehuela de Calatañazor es posible tomar otro camino, la Cañada Real Soriana Occidental, vía pecuaria que enlaza con la Cañada Galiana o Riojana.

SIERRAS DEL NOROESTE

Ocho senderos de Pequeño Recorrido (PR) señalizan otras tantas excursiones por las Sierras del Noroeste Soriano, en etapas cortas que, bien entre dos puntos o cerradas en sí mismas, atraviesan el entorno el Parque Natural del Cañón del Río Lobos y las localidades situadas más al norte de las Tierras Sorianas del Cid. Zona de tránsito entre la comarca de Pinares y las llanuras cerealistas del Duero, ofrece un mosaico paisajístico hecho con los parajes kársticos característicos del Cañón, las masas boscosas del pinar, los sabinares, la paramera y los terrenos suaves y adehesados del Valle de Costalago. Por otro lado, existen varios puntos desde donde obtener magníficas panorámicas, como los Castillos de Santa María, Espeja y San Asenjo, la Torca de Fuencaliente o los miradores de Costalago y La Lastrilla.